Hasta ahora a los partidos y a los políticos bipartidistas les ha ido muy bien.
Que el sistema electoral no nos represente y la gente no vaya a votar; que los monopolios de poder de PP, PSOE y CiU nos den asco y que prefiramos a partidos más pequeños y democráticos siempre ha favorecido este monopolio, fragmentando el voto de disenso.
Hasta ahora han jugado con nosotros. Ha llegado el momento de que juguemos con ellos y les ganemos en el último terreno al que se pueden aferrar para legitimar sus privilegios.
El juego de las elecciones es la última excusa que tienen, y no nos
Que el sistema electoral no nos represente y la gente no vaya a votar; que los monopolios de poder de PP, PSOE y CiU nos den asco y que prefiramos a partidos más pequeños y democráticos siempre ha favorecido este monopolio, fragmentando el voto de disenso.
Hasta ahora han jugado con nosotros. Ha llegado el momento de que juguemos con ellos y les ganemos en el último terreno al que se pueden aferrar para legitimar sus privilegios.
El juego de las elecciones es la última excusa que tienen, y no nos
gusta.
Es un juego donde hay fichas: los partidos.
Ninguno de ellos nos representa, todos sirven a intereses que no son los de la gente. No hay distinción de color.
Así que no jugaremos las fichas por el color que tienen sino por el resultado que queramos conseguir: que dejen de salirles los números.
El objetivo es hacer colapsar el monopolio de PP, PSOE y CiU e impedir que el PP gobierne por mayoría absoluta.
Es un juego donde hay fichas: los partidos.
Ninguno de ellos nos representa, todos sirven a intereses que no son los de la gente. No hay distinción de color.
Así que no jugaremos las fichas por el color que tienen sino por el resultado que queramos conseguir: que dejen de salirles los números.
El objetivo es hacer colapsar el monopolio de PP, PSOE y CiU e impedir que el PP gobierne por mayoría absoluta.